07 febrero 2006

¿Quiere la cola, doctor?

Esta es una de esas metidas de pata en las que uno incurre a veces por no estar familiarizado con la expresiones que nos son ajenas.
Vivíamos en Bogotá, mi mayora tenía apenas 15 meses y ese clima frío era de terror para las gripes, así que al llegar tuve que buscar un pediatra. Preguntandito entre los conocidos me recomendaron uno muy bueno, aunque alguito lejos de mi vecindario. Lo primero que me gustó es que atendía por cita, uno lo llamaba así fuera emergencia y te atendía sin el gentío en espera, un consultorio acogedor y full de juguetes (sí, de esos que de jugar con ellos te enfermas, pero muchacho no repara en eso). Ah! cada cita significaba desembolsillar una pequeña fortuna y aparte las vacunas, cobraba dolarizado, pero ni modo, lo valía.
El doctor tendría más de 45 años, muy bien llevados, un galán ¡pues! rubio, altote, coquetón y amabilísimo, hacía las historias clínicas en inglés pues se pasaba temporadas en Londres trabajando en un hospital de niños y así practicaba. Un día, estaba yo pagando la consulta y viene el doctor a despedirse pero con el teléfono en la oreja. Oigo que está quedando con alguien para verse en media hora cerquita de mi casa y que le dice a la secretaria que le pida un taxi para irse hasta el sitio de encuentro. Termina de hablar por teléfono , viene a despedirse con besito y demás (coquetón el tipo) y en eso, safrisca y metiche yo le digo muy venezolanamente "Doctor, si quiere le doy la cola, es cerquita de mi casa" . Al terminar de decirlo caigo en cuenta de la torpeza por la cara colorada y el gesto confundido del hombre, que inmediatamente recuerda que soy venezolana.
Resulta que en Colombia "la cola" es el fundillo, el rabo, las nalgas, así que muy campante acababa de ofrecerle my ass al doctor. Ante la sonrisa cortada del tipo no pude más que remendar el capote explicando medio azorada y entre risas lo que le quise decir. Para mi tranquilidad no aceptó que lo llevara. Desde ese día y durante los años que viví allá quedó exiliada de mi vocabulario, esa expresión tan común para nosotros de "dar la cola".
Abur.-

5 comentarios:

el pichurro dijo...

Y pensar que a cada rato me ofreces la cola...que si al banco, que si al super, que si al gym...y yo ni pendejo te tomo la palabra...siempre aceptaré tu cola...que bien buena que es!!!

Carlos dijo...

Y yo pase la pena en Mexico, Ecuador, Chile.

Los venezolanos somos los únicos que pedimos colita.... :)

Mila dijo...

jajajaja


Me recuerda cuando estuve en Puerto Rico.... todo era al reves... algun dia escribire sobre ello.... Un besote

Carlos dijo...

Me meti el el diccionario de la RAE

Hay que ver que si hay colas

http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?TIPO_HTML=2&LEMA=cola

Saludos!

Hay cositas nuevas en mi otro blog :)

que no me lo registran en veneblogs :(

protheus dijo...

A lo mejor te aceptaba la propuesta, jeje!!!!

No, mejor andar derechito, dicen las monjitas, con cara de fastidio.

Te cuento que, en ciertos países, la cola es el miembro masculino.