09 junio 2005

Encaletada


Casi nunca voy al banco porque me resulta engorrosísimo y fastidioso, sobre todo desde que la última vez la nueva dizque ejecutiva del servicio VIP de mi agencia me dijo con la cara de quién te va a negar un favor porque le sale del forro, que yo no aparecía en la lista de "sus" clientes VIP, después que revisó todas mis cuentas (no es que tenga tantas, pero algunas he tenido y han ido muriendo en el camino) y vió mi devaluado saldo. Además hoy en día, salvo sacar dinero en efectivo (cuándo llegará ese día), todo lo demás se puede hacer desde la comodidad de la casa con una computadora normalita o un teléfono.
Pero no es del banco que voy a escribir precisamente, sino de esa costumbre de muchos de pedir prestado un bolígrafo al primero que tienen al lado.
Señor, señora, señorita, joven: si usted va al banco, salvo que vaya solo a preguntar algo, con toda seguridad necesitará escribir, rellenar una planilla de depósito o retiro, endosar un cheque, al menos una firmita, entonces me pregunto por qué carajo no se le ocurre llevarse aunque sea un papermate que se consigue en cualquier quincalla ¡NO! es más cómodo pedirlo prestado, a que sí.
Admito que yo me encaleto mi querido bolígrafo tan pronto termino, pero hoy cuando me disponía a regresarlo a su lugar de costumbre en mi cartera, la que estaba detrás de mí en la cola me agarró desprevenida y con la mirada fija en mi lapicero me lo pidió prestado un minutico, dudé, la miré, volví a ver el bolígafo y finalmente en un acto de gran desapego se lo presté, pero ser amable no me quitó esa sensación de "que ladilla" que me inundó durante esos escasos 30 segundos en los que la muchacha garabateó su firma y número de cédula detrás de un cheque.
El por qué de mi encalete es que ese boligrafito fue uno de los primeros regalos que me hizo el pichurro y para ñapa ya lo descontinuaron, así que lo cuido como un tesoro por ambas razones, creo que es de los objetos que más he cuidado, siendo que no suelo ser muy cuidadosa ni apegada a las cosas materiales.
Al retornar a la casa le echo el cuento al pichurro, conociendo de antemano su respuesta "¿y se lo prestaste?" "sí hombre" y ahí me lanza entre risas su respuesta a tal petición y me dice "yo mi bolígrafo no lo presto, ¿a ver si se les cae?" . Creo que pa' la próxima me llevaré en la cartera un lapicero baratón porsia alguno se antoja de pedírmelo prestado.
Abur.-

4 comentarios:

Jorge Gómez Jiménez dijo...

Troka, este es uno de esos temas que siempre nos dan de que hablar. Pero te diré: sólo a ti se te ocurre llevarte un bolígrafo "importante" al banco. Uno al banco lleva papermate a menos que vaya a firmar qué sé yo, los papeles de propiedad de la casa o los que le dan a uno cuando se recibe una herencia. De resto, papermate, o mongol que son más feos y ordinarios.

Yo tengo dos estrategias para resolver eso, pues también me molesta sobremanera (hoy he leído muchas cosas molestas, por ahí me metí en otro blog y leí algo sobre la gente que deja prendido el celular en el cine):

1) Lleva dos bolígrafos (siempre papermate, mongol o kilométrico), uno que es el que vas a usar y guardar rapidito y otro que vas a tener en un lugar visible y que no tiene tinta. Esto es lo que hago más a menudo. A veces, para ponerle sazón a la cosa, no dejo que me lo devuelvan. "Señor, esto no tiene tinta". "Ah, bueno, quédatelo". Y tan tranquilo sigo en mi cola.

2) Esta la he hecho pocas veces: te llevas un bolígrafo y un marcador. Si tienes suerte, la persona será tan sonsa que firmará el cheque con el marcador (también sirve un portaminas), hará su cola de hora y media y al final el cajero la verá con cara de reconvención.

Hazlo y me cuentas.

Troka dijo...

Hola Jorge, ¡mucho gusto! gracias por la visita y además por el comentario, no sabes cómo me he reído imaginándome la situación con los dos bolígrafos, tan premeditada la cosa. Acto seguido pasaré a conocer tu blog.
Abur.-

UN POCO DE TODO Y MUCHO DE NADA.... dijo...

Troka y que me dices de cuando ibas a cole y llevabas todas tus cosas, boligrafo, goma de borrar, portaminas, minas, resaltador y lo ponias todo en tu mesa, solo para que apenas lo necesitases lo usaras inmediatemente,sin estar molestando a nadie, pero claro siempre te tocaba al lado el tio que nunca llevaba nada y te pedia prestado todo, y lo peor, no te lo devolvia al momento, tenias que decirle, pasame el borrador, pasame el boli, joder, esos son los que despues crecieron y no llevan nada al banco, para despues, pedirlo prestado.

capitan dijo...

Asi es cuantas veces he dejado mis lapicieros baratos por el simple hecho de no soportar a esas persosnas o esperar ke termninen de usarlo , lo ke si me llego fue ke u dia estaba distraido y preste uno ke tenia un valor sentimental y al voltear la mierda esa de persona no estaba.
Ahora no presto