Yo no soy enamorada de lo material, soy más bien sencilla y me conformo que las cosas simples que me llenen el alma, como una canción, un viaje a un sitio hermoso, un beso o una buena conversación; sin embargo, confieso que sí tengo mis pocos objetos de deseo. Entre ellos un reloj Cartier, por encima de cualquier otra marca lujosa, siempre me ha parecido más elegante y menos ostentoso. Alguna vez en mis años mozos tuve una imitación estilo Santos que metía la coba bastante bien.
He aquí que de pronto ese "objeto de deseo" se materializa por obra y gracia de alguien que te quiere y ¡no te lo crees!, le buscas la quinta pata, te pones suspicaz y sigues viéndolo sin asumirlo tuyo como a través de un cristal.
Así me sorprendió el pichurro a su regreso, con esta belleza de reloj y equivalente a todos los regalos de este año, incluyendo mis futuros 40. Creo que mi actitud entre sorprendida e incrédula le hizo pensar que no me había gustado, pero claro que me fascinó, hoy lo llevaré a ajustar para estrenármelo y empezar a sentirlo mío. Este ya queda tachado de mi wish list...jejeje.