Consultorio del dentista, está acostada con la boca abierta. Le suena el celular, dos repiques y más nada. Alguna amiga la llama para que ella la llame de vuelta. Le escribe un mensaje de texto avisandole muy escuetamente que está con el odontólogo y que la llama luego.
Episodio 2:
Terminó el suplicio dental, desde el carro llama a la amiga, la otra le contesta que está hablando con Miami, que la llame en 5 minutos.
Piensa con arrecherita pasmada que su actitud es "quiero hablar contigo, pero llámame cuando yo esté desocupada" ¡qué joder!
Episodio 3:
En la casa, manos empatucadas aprovechando de darse un masajito con los restos del aguacate que usó para una ensalada. Suena el celu otra vez, mismo modus operandi, dos repiques y silencio. Ella de nuevo. Paciencia, a lo mejor es algo importante. Recoge un poco la cocina, se lava las manos y la llama, da ocupado, vuelve a llamar y ahora suena que está en otra llamada. ¡Ufff!
Episodio 4:
En el carro camino del colegio, pleno mediodía. Repique otra vez. La vuelve a llamar (sí, porque es una pendeja) y al fin contesta la otra con esta frase como para bordarla: "ay chica, estamos jugando al gato y al ratón".
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Que quede claro: es horroroso eso de repicar sepetecientas veces a alguien (que no sea familiar cercano y de mucha confianza) y que cuando te llaman de vuelta no atiendas la llamada, es preferible entonces esperar una hora apropiada, buscar un teléfono CON SALDO, hacer la llamada y finalmente quedar como una lady (o un lord).
Abur.-
















































